Tatuajes
Quizás este texto puede ser más experimental que los demás, dado el hecho de que no tengo una idea tan desarrollada de lo que quiero contar.
Como sea, quiero hablar bien de los tatuajes; no creo que sea como tal de tatuajes, sino más que nada de las expresiones que pueden transmitir los tatuajes.
Como persona a quien le cuesta mucho expresarse de forma convencional, le busco mucho significado a mis tatuajes. Ojo, solo a los míos; no busco que cada persona tatuada tenga una historia dibujada en el cuerpo. Respeto la decisión de tatuarse lo que a uno le gusta o le parece gracioso simplemente porque quedaría bien.
Pero yo no puedo considerar llevar algo para toda la vida que no significa nada.
La verdad, no le busco significados a todo, pero sí hago mucho hincapié en los tatuajes porque históricamente se usan para representar muchas cosas. En varias culturas se usaban para demostrar la transición a la adultez; en épocas más modernas los tatuajes eran y son usados como estatus en prisión.
Como ejemplo, las mafias rusas tenían tatuajes que contaban toda la vida del individuo; podías conocer la vida del individuo con solo mirar su cuerpo.
Esas son las cosas que me gustan de los tatuajes; personalmente, los uso para demostrar lo que soy, lo que fui, lo que puedo ser.
Porque también tienen el significado de algo que ya viví; muchas veces los uso como reflexión de cosas que ya no quiero volver a pasar.
Pero, como dije, solo es mi opinión porque soy malo para expresarme y puedo expresarme a través de algo tan simple como un dibujo o una frase.
Tengo que decir que también es importante el diseño de los tatuajes. No tengo muchos tatuajes que se parezcan entre sí, ya que, aunque muchos llegan a un punto parecido de significados o incluso se contradicen, como todos significan algo diferente siempre intento que tengan una identidad propia, por así decirlo.
Siempre intenté ser lo más original en los diseños, aunque algunos sí son sacados de stock o de series conocidas.
La verdad, mentiría si dijera que solo lo hice para expresarme. Después del primer tatuaje fue una droga, no voy a mentir; el sentimiento de expresarme vino con el tiempo, al darme cuenta de que había algo hermoso en contar una historia en algo así.
Después de 29 tatuajes, a veces pienso que ya no hay nada que tatuarse, pero la verdad es que siempre hay algo que contar; porque a veces no tiene importancia andar contando todas las cosas que pasan.
Quizás contar estas cosas ayude a alguien que, al igual que a mí, le cuesta demostrarse y vea en los tatuajes una buena oportunidad, y no que sean un elemento decorativo; al final del día, el tatuaje no es solo tinta, es un espejo del alma. Viniendo de mi lado como un luchador, sin importar qué tipo de peleador seas, la piel también pelea conmigo.