El odio
La verdad, quería hablar sobre el odio, pero no sé cómo empezar. Creo que más que sobre el odio, sobre las peleas, pero ambas cosas van de la mano. Nunca mentí sobre estos momentos porque, en parte, me sentía libre. Hubo un momento en mi vida que sentía que realmente era lo único para lo que era bueno. Algunos que me vieron en esa etapa siento que lo veían como algo fácil. Sin embargo, para mí también era fácil. Siempre estoy enojado, es como si una parte de mí no sepa separar el odio de todo lo demás. Siento que soy iracundo por naturaleza, aunque en parte entiendo que me criaron con odio; fui yo quien abrazó esa parte como si fuera necesario. Ya he estado ahí antes; sin embargo, no puedo evitar preocuparme después del odio ciego. ¿Eso es lo que me separa de un loco? Pensé que había cambiado de página, pensé que podía llegar a evitarlo. La verdad es que esas cosas siempre van a estar ahí. Son imposibles de curar y tengo que vivir con las acciones que he tomado por ser impulsivo; está en mi sangre, en mi corazón, ha estado en mis venas desde el principio y, en cierta parte, odio eso. Odio todo lo que fui y todo lo que soy por culpa de eso. No sabía que tenía miedo sobre lo desconocido que puedo llegar a ser, hasta que empecé a perder el control. Incluso conociéndome tanto, esa parte de mí, cuando está enojada, no es parte de mí o, capaz, es lo que soy. Ha sido difícil mantenerme calmado, no voy a mentir, pero es lo mejor para mí. No estoy tan enojado como antes y me niego a volver a enojarme tanto. Las cosas mejoran y cambian, y a veces siento que lo que no mejora ni cambia soy yo, por esas vivencias que sigo pensando y recordando. ¿Ese odio y miedo a lo desconocido son lo que me mantienen despierto por las noches? Estoy cambiando, estoy siendo mejor, aunque a veces recaiga. Alguien alguna vez me dijo que uno tiene que ser un poco mejor que ayer, solo un poco; ese poco, a la larga, se vuelve algo grande. Dejo atrás la ansiedad para ser mejor. Me siento mejor; si realmente lo quiero, lo puedo conseguir y, quizás, solo quizás, deje de vivir por el odio.