El miedo
¿A qué le tengo miedo? Me siento un boludo haciendo esto, pero la verdad es que tengo que calmarme. El miedo es algo que conozco casi mejor que mi vida, y aun así es algo que me sorprende cada vez que pasa. La verdad es que tengo miedo: tengo miedo de quién soy, miedo de cómo puedo arruinar todo, miedo a bajar la guardia. El golpe que no ves es siempre el que te derriba. Me criaron para ser fuerte, pero no puedo vivir toda la vida así. Cuando llega algo de lo que no me puedo anticipar, me da miedo. Ese constante enojo que me pasa es lo que me detiene, me detiene para poder conseguir mis cosas. La autoexigencia y la automarginación son cosas que reconozco en mí y, al mismo tiempo, les tengo miedo. Por eso vivo anticipándome, siento que toda calma es peligrosa, estoy protegiéndome todo el tiempo. Entiendo lo que hice, entiendo quién soy, reconozco lo débil que soy y eso es lo que me da miedo. Quiero todo ahora, rápido, pero tengo que estar preparado para cuando no pase como lo planeo. Siento que no puedo disfrutar nada: siempre enojado, peleando, perdiendo o ganando, nada me conforma. ¿Tan autoexigente tenía que ser? Por eso, cuando alguien me dice algo bueno, no lo veo; no comparto eso. No soy especial, viví toda la vida sin serlo, ¿por qué debería serlo ahora? Por eso, cuando alguien me dice que me quiere, no lo disfruto, me da miedo. Siento que no soy lo mejor, no soy mejor para ella ni para nadie. Me saboteo porque perder eso yo me da menos miedo que perderlo sin verlo venir. Puede parecer una estupidez, pero fui el hombre fuerte para ser un hombre, aunque no sepa qué es lo que tenía que hacer. ¿Cómo cambiarlo ahora después de tanto? Supongo que todos tienen un momento de reflexión donde se llega a la iluminación, pero ¿si ese momento llega tan tarde? ¿Y si ya pasó? ¿Cómo cambiar si nunca conocí el cambio? La respuesta seguro está ahí y yo no la logro ver. Me volví un hombre fuerte en varios aspectos; quizás solo debo calmarme y afrontar ese miedo. Al final del día, uno siempre debe conocer su miedo para que deje de ser el miedo lo que lo domine. Quizás ese es mi pendiente.