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No se suicidan los locos

No se suicidan los locos

No se suicidan los locos. A veces son tus mejores amigos de toda la vida. A veces son tus profesores que te ayudaron siempre. A veces son tus hijos llenos de sueños. A veces el padre que ama a sus hijos. A veces son las personas que más sonríen. A veces es tu entrenador que más te apoyaba. La debilidad no tiene que ser tomada como defecto. Una vez alguien me dijo que existe una debilidad fatal en todos nosotros. Esa debilidad la recordamos cuando estamos mal. Pero la elegimos en el momento fatal. Elegimos morir por eso. El porqué somos así es un misterio. Uno solo ve el final, pero no ve todo lo que lleva a eso. No ve cómo una persona se apaga a pesar de tenerlo todo. Yo también imaginé cartas de despedida. Imaginé a quién dejarle mis pocas cosas. Me dio vergüenza pedir ayuda. Pedir ayuda no es rendirse, es negarse a rendirse. Puedo decir que no lo hago solamente por mi convicción, sino por promesa. A muchos nos educaron a negar, pero no a soltar. La muerte es el camino fácil, siempre lo va a ser. Nadie existe separado del mundo que habita. Cuando una persona se suicida, la historia suele empezar por ella/él. Y algo curioso empieza a pasar: desaparece de la historia el mundo que la rodeaba. En ese contexto, aparece el "no pudo más", una frase que suele ser otra historia: la de su capacidad para aguantar. ¿Qué ocurre cuando convertimos en una responsabilidad individual la capacidad de sostenernos en el mundo? Entonces quizás valga la pena pensar en un cambio de la narrativa sobre la prevención del suicidio, que no consiste solamente en detectar señales, pedir ayuda o dar ayuda. Volver a mirar el contexto en el que ese sufrimiento sistemáticamente ocurre. ¿Cómo podemos ayudar realmente? Eso queda en cada quien, no todos los casos son iguales. Y se deben tomar con total seriedad en su respectivo caso. A veces un comentario puede darnos una idea de lo que pasa y si partimos de esa idea podemos salvar. Puedo decir que reconozco la fuerza de quien decide no hacerlo. Morir siempre es lo más cómodo, la verdad vivir es lo incómodo. Se nos dice que la vida es un milagro pero, ¿quién eligió vivir en primer lugar? Cargamos con pesos y ideas que no son nuestros. Hay que agradecer a quienes están ahí. Quienes luchan contra eso, no dejarlos solos. Prefiero que un amigo/a llore en mi hombro, antes de ir a su funeral a la semana. Las fotos y los recuerdos no pueden ser tan fríos.